¿Y si te dijera que cambiar la historia que te cuentas a ti mismo puede cambiar tu vida?

Desde que abrimos los ojos al despertar hasta que volvemos a cerrarlos al irnos a dormir, somos autores y actores de una narrativa interna constante. Cada pensamiento que nos recorre, cada percepción y cada interpretación de nuestras vivencias moldea la esencia de nuestro día a día. Entonces, si la trama de nuestra narrativa no solo da forma a nuestra visión del mundo, sino que, de manera muy real, afecta significativamente a lo que ocurre en nuestras vidas, ¿qué sucede si el protagonista de nuestra historia se ve constantemente a sí mismo como una víctima de una gran cantidad de circunstancias externas que escapan totalmente a su control?

El poder de nuestras ideas y pensamientos

¿Cómo influyen nuestras ideas y nuestros pensamientos en nuestra realidad?

Cada pensamiento que permitimos que ocupe nuestra mente y cada idea en la que creemos modifican la lente a través de la cual vemos el mundo. Nuestros pensamientos y creencias no solo pintan nuestra realidad subjetiva, también dan forma a nuestra realidad objetiva. No hablamos aquí de magia, sino de un mecanismo muy práctico y tangible. Por ejemplo, si albergas la creencia de que no eres capaz de lograr una determinada tarea, es probable que fracases al intentarlo o que ni siquiera lo intentes. De esta manera, esa creencia se convierte en una profecía autocumplida. Por otro lado, si te ves a ti mismo como alguien capaz y merecedor, te sentirás empoderado para tomar acción, abriendo la puerta a nuevas oportunidades.

Enfocarse en lo que podemos controlar

Pero la vida es muy dura, ¿cómo la voy a ver con otro enfoque?

Como decía el filósofo estoico Epicteto: ‘No se nos perturba por las cosas, sino por la visión que tenemos de ellas’. En lugar de lamentarnos por las circunstancias que están más allá de nuestra influencia podemos invertir nuestra energía en nuestras propias acciones y actitudes, los únicos aspectos de nuestra vida que realmente podemos controlar.

La vida puede resultar difícil, las personas pueden ser crueles con nosotros o las circunstancias ser injustas. Es perfectamente normal y legítimo sentirnos mal cuando algo de esto sucede, pero veamos otro enfoque. Esos son aspectos de la realidad que a menudo no podemos cambiar. Lo que sí podemos modificar es cómo nos afectan y qué aprendemos de ello. Como el filósofo estoico Marco Aurelio nos recordó, ‘Tú tienes poder sobre tu mente, no sobre los eventos externos. Date cuenta de esto, y encontrarás la fuerza‘.

La adopción de la narrativa del director nos empodera para enfrentar la dureza de la vida. Nos invita a aceptar que no siempre podemos controlar lo que nos sucede, pero sí podemos decidir cómo reaccionamos, cómo nos afecta y qué acción tomamos para lidiar con ello. Cuando somos conscientes de nuestra capacidad para elegir nuestra respuesta, podemos transformar los desafíos en oportunidades de crecimiento.

La ley de la atracción y el reconocimiento de las oportunidades

La famosa ley de la atracción, en la que el universo nos trae lo que deseamos, puede ser interpretada desde una perspectiva más práctica y realista, y menos mística: Cuando nos enfocamos en una meta o un objetivo, nuestro cerebro se adapta, se recalibra y se abre para reconocer las oportunidades y recursos que pueden ayudarnos a alcanzarlo.

¿Alguna vez has aprendido una nueva palabra y, de repente, la has empezado a ver por todas partes? ¿O has comprado un coche nuevo y de pronto has empezado a ver montones de coches del mismo modelo e incluso exactamente el mismo color que el tuyo? No es que la palabra esté apareciendo más frecuentemente, o que todo el mundo haya decidido, de pronto, comprar el mismo coche que tú, es que tu cerebro está ahora sintonizado para reconocer ese patrón. Lo mismo sucede cuando te centras en una meta. Empiezas a percibir oportunidades que antes podrían haber pasado desapercibidas.

El mundo está lleno de oportunidades. Están por todas partes, ¡de verdad, están ahí!. Pero no siempre las vemos. Esto puede deberse a dos razones principales: o bien no nos interesan para nuestros propósitos en la vida, o no nos consideramos dignos de aprovecharlas. Este último aspecto es especialmente relevante cuando nos vemos a nosotros mismos como víctimas.

Sin embargo, es importante recordar que este mismo principio puede también funcionar en sentido inverso: si nos centramos en ideas y expectativas negativas, nuestra mente se sintonizará para ver únicamente los fracasos y las dificultades, en lugar de las oportunidades. Cuando adoptamos la narrativa de la víctima, nos sentimos impotentes. Creemos que no tenemos control sobre nuestra vida, que todo es azar, y que las cosas buenas solo le ocurren a los afortunados. Esta mentalidad nos ciega ante las oportunidades. Nos inventamos excusas para no aceptar lo que la vida nos ofrece. Esta forma de autosabotaje, propiciado por nuestra narrativa interna y nuestras creencias limitantes, no es más que una manera de que nuestra víctima interior siga cómodamente en su papel de víctima

Por tanto, no es que atraigamos oportunidades a tu vida, sino que nos damos cuenta de que siempre han estado ahí. Simplemente, a veces necesitamos cambiar nuestra perspectiva y nuestra narrativa para verlas y aprovecharlas.

La narrativa de la víctima y el director

La narrativa de la víctima puede resultar tentadora. Es fácil culpar a los demás, a las circunstancias, o a la vida misma, por nuestros fracasos y dificultades. Pero esta narrativa nos deja impotentes, nos despoja de nuestra capacidad para cambiar y crecer. En contraste, la narrativa del director nos pone en el asiento del conductor, nos da la responsabilidad y, por lo tanto, el poder para dar forma a nuestras vidas. Nos permite ver cómo nuestras acciones y decisiones, incluso las más pequeñas, pueden tener un impacto significativo en nuestra realidad.

Adoptar la narrativa del director no solo nos empodera, también nos da una sensación de control y satisfacción. Cuando dejamos de buscar excusas y empezamos a tomar acción, nos damos cuenta de que estamos en control de nuestras vidas, que somos capaces de enfrentar y superar los desafíos que se nos presentan.

Cambiando la narrativa

Vale, muy bien. Pero, ¿cómo cambio la narrativa?

Este es un viaje que exige reflexión, consciencia, y un compromiso constante con el cambio. El primer paso consiste en conocer a profundidad el guión actual de tu vida. Escucha atentamente las historias que te cuentas a ti mismo. ¿Cómo interpretas las circunstancias que vives? ¿Cuál es tu papel en las diversas tramas de tu vida? ¿Te sientes como un mero espectador, como una víctima, o como un protagonista activo? Al identificar y entender estas narrativas, puedes comprender cómo estas influencian tu vida y tus acciones.

El siguiente paso es reflexionar sobre cómo tu guión actual se alinea con tus metas y aspiraciones. ¿Te ayuda a avanzar hacia tus objetivos o te mantiene en un estado de inmovilidad o frustración? Si descubres que tu narrativa actual no te favorece, es hora de considerar un cambio.

Entonces, puedes comenzar a replantear tu narrativa, modificando las creencias y percepciones que ya no te resultan útiles. Este proceso requiere una atención constante y una disposición valiente para desafiar tus patrones de pensamiento actuales. Pero, cada pequeño cambio que hagas en tu narrativa personal puede producir un efecto significativo en tu vida.

Cada paso que tomes hacia el cambio, cada vez que optes por un papel más activo y responsable en tu narrativa, te empoderas. Te das cuenta de que tienes el control sobre cómo respondes a las circunstancias, y cómo estas acciones influyen en tu vida. Al final del día, tienes el poder de ser el guionista de tu vida. Eres el autor de tu historia, y tienes el derecho y la responsabilidad de escribir una que refleje tus sueños, tus metas, y tu verdadero yo.

En resumen, cada pensamiento que tienes, cada idea en la que crees, y cada historia que te cuentas, moldea tu realidad. Al cambiar nuestras narrativas de víctimas a directores, al enfocarnos en lo que podemos controlar, y al entender el impacto de nuestros pensamientos y creencias, podemos vivir vidas más empoderadas y plenas. Eres el autor de tu propia historia, tienes el poder de escribirla como quieras. No te conformes con ser un personaje secundario en una historia que no te satisface, conviértete en el protagonista de tu vida.

-Daniel Martín-Caro

Camino del Héroe 2023

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